Medón

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Seres de una estatura considerable y dotados de una corpulencia a la par. En sus inicios poblaban las tierras orientales de Veneria pero ahora se han visto condenados a una vida errante ya que, por sucesos históricos, tuvieron que huir de sus hogares. Algo que hace destacar a un medón, aparte de su tamaño, es su costumbre de llevar sus brazos al descubierto y, muchas veces, toda la parte superior de su cuerpo.

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Rasgos físicos

Complexión musculosa y piel bronceada. Su altura media ronda los 2,20 m. Por norma general, suelen ser de cabellos largos y algo rizados, narices aguileñas y cejas pobladas.

Localización

En la antigüedad, sus amplios dominios se extendían sobre las tierras de Menia y Ébanov pero, a lo largo de la historia, se han visto obligados a abandonarlas por causas de fuerza mayor: la primera de ellas fue la concentración de no-muertos en Grávenom y la segunda, la caída de Aeneria sobre Ébanov, a la que llamaron «Lluvia Celestial». Por lo tanto, son ahora un pueblo nómada que se desplaza a lo largo de toda Vahnaë con el temor y la inseguridad de no poseer una tierra propia. Sin embargo, en tiempos recientes se está produciendo una gran concentración de medones en su antigua patria. Este gran grupo, conocido como la Tormenta de Ébanov, gira en torno a un líder profético.

Moralidad

Aunque suele cambiar ligeramente de tribu en tribu, todo medón teme de manera desmesurada a la magia y sus consecuencias ya que, desde siempre, ha sido una raza que ha vivido a la sombra de las influencias arcanas. Siendo un pueblo guerrero y nómada, respetan a los más fuertes y los más sabios. Reverencian el equilibrio que la naturaleza crea, venerando a Vahna, y además no creen en el poder de la herencia de sangre ya que piensan que nadie se merece nada por lo que no haya luchado, de ahí su elevado sentido del honor. Entre hermanos medones la mentira es algo que ni se conoce. Pero cuando tratan con humanos u otras razas a las que consideran sin honor, la mentira pasa a convertirse en un arma permitida.

Creencias

En los comienzos de su existencia y al igual que otras razas, creían en unas fuerzas divinas superiores a las que denominaban Dioses Hacedores pero después tuvieron que someterse al yugo de los Dioses de la Guerra (también conocidos como Canes del Caos). Tras las Guerras del Culto y al manifestarse las fuerzas de la Madre Naturaleza, hicieron de la tierra y la naturaleza -así como el dolor que ésta había soportado durante tanto tiempo- motivo principal de sus principios religiosos, fe y culto.

Sociedad

Viven en clanes (grandes agrupaciones entre distintas familias) dirigidos por un líder que cuenta con el consejo de los miembros más ancianos, sabios y experimentados. Los mejores guerreros ostentan el liderazgo de cada clan.

Modo de vida

Habitan en grupos de chozas hechas con madera y barro. No utilizan muros ni ningún tipo de estructura defensiva. Debido al culto que rinden a la Madre Naturaleza intentan vivir sólo con lo más imprescindible. Su sustento se basa en la caza, la pesca y la recolección de alimentos debido a su cultura nómada.

Nacimiento

Siendo su reproducción sexual, su nacimiento es totalmente semejante al de cualquier humano salvo porque una mujer medona no puede tener más de un hijo en el mismo parto.

Lengua

Los idiomas que utilizan son su propia lengua bárbara y que no tiene escritura, conocida como ragnár, así como el lenguaje común. Aunque, por norma general, no saben escribir y leen con bastante dificultad. Antaño se comunicaban con gestos aunque actualmente la mayoría de este lenguaje corporal se ha perdido.

Alimentación

Su alimentación consiste en dos comidas diarias (desayuno y cena). Su dieta es igual a la de los humanos pero no tan elaborada ni variada.

Descanso

Prefieren dormir en lugares de suelo templado o cálido junto a una hoguera, similar al de su hábitat natural y primigenio, puesto que el frío no les es acogedor ni agradable, pese a que lo toleran. Además, no soportan descansar cerca de zonas acuáticas (lagos, ríos, etc.) porque interpretan que es un insulto hacia Dephisthos, elemental supremo del agua.

Véase también